Hablando de pantallas: en las de TVE no aparecerán más las españolísimas corridas de toros. He aquí un vídeo donde dan la noticia que me hizo quedarme de pieda (valga la redundancia):
Personalmente, aplaudo la medida del Ente estatal televisivo. Incluso percibo cierto interés de nuestra televisión pública por asemejarse a la británica BBC, no sólo por la calidad y profesionalidad de su programas y trabajadores, sino por la independencia que va consiguiendo y el respeto a la pluralidad de la ciudadanía a la que sirve. Tener un televisión española que no depdenda del Gobierno de turno, que no emita anuncios comerciales y, ahora, tenga en mayor consideración velar por lo que ven los menores y deje de emitir escenas de violencia, como son las corridas de toros, me parece que no son hechos aislados, sino toda una tendencia a equipararse con la BBC. Si yo era una pared dura, ahora me he quedado de piedra al ver este anuncio. Cada día me gusta más la TVE.
viernes, 14 de enero de 2011
TVE veta las corridas de toros
jueves, 13 de enero de 2011
Una truega decepcionante
Pasada la primera impresión, la decepción es el sentimiento generalizado que despierta el último comunicado de ETA. Está bien dejar de matar, pero todos aguardaban una declaración más contundente y definitiva con respecto al adiós a las armas. En los papeles, los blogs, la calle y también en las pantallas de televisión ha predominado esa sensación de "insuficiente" hacia una ETA que con su decisión ha desaprovechado la oportunidad para entonar el rechazo final e irreversible de cualquier clase de violencia y decantarse abiertamente por el diáloigo y las vías democráticas para hacer política. Todos esperaban algo más, todos confiaban escuchar el final del final, pero la banda parece, una vez más, no estar dispuesta a dejar de ejercer cuando lo estime oportuno el terror. De ahí la profunda decepción que impregna el ánimo de esta esquina.
martes, 11 de enero de 2011
El burocrático alto el fuego de ETA
Anda la gente como loca por esta esquina preguntando si es verdad que ETA va a dejar de matar. Todos comentan la noticia pero nadie se lo cree. Pego la oreja de piedra para enterarme y escucho que la organización criminal ETA, que persigue mediante la violencia la independencia del País Vasco, ha emitido un comunicado para manifestar su decisión de un alto el fuego permanente y general, verificable internacionalmente, según le exigían insistentemente todas las instancias políticas, especialmente las afines, de aquella Comunidad autónoma.
El comunicado del alto el fuego de ETA, no por deseado, no evita la desazón de los que confiábamos que, tras la inutilidad asesina de su empeño, declarara el abandono definitivo de las armas y su desaparición como organización terrorista.
Es muy duro, incluso para un ser de piedra como yo, que después de cerca de mil muertos y una sanguinaria estela de extorsiones y atentados no hayan estremecido a una organización separatista para repudiar con mayor sinceridad la violencia y el terror, sino que la “concesión” de una tregua sea, en realidad, consecuencia de la asfixia económica que la Ley de Partidos ha sometido al entorno político abertzale y el eficaz cerco policial y judicial, en colaboración con Francia, que ha desmantelado repetidamente la cúpula dirigente de la banda y sus comandos, mermando su terrorífica capacidad operativa para matar.
La trágica historia de ETA ya nos ha acostumbrado, con treguas y negociaciones que nunca abrazaron la paz, a desconfiar de sus anuncios y de su palabra. ETA no sabe hablar, sólo apretar el gatillo o pulsar el detonador a distancia del coche bomba. Incapaces para percibir más realidad que la de su propia supervivencia orgánica, la banda se atribuye encima la potestad de tutelar una convivencia que los vascos hace años disfrutan bajo un Estado de las Autonomías que posibilita el respeto y la voluntad identitaria expresamente reconocida en el Estatuto de Guernica, incluida la opción política por la independencia a través de cauces democráticos y con arreglo a lo dispuesto en la Constitución.
Por eso, hasta un muro como yo no se atreve a tomar en serio ese último comunicado en el que parecen reservarse el derecho a modificar la situación de alto el fuego si los resultados no le satisfacen o consiguen sus propósitos. Esa es la impresión que genera la desilusión de hasta las piedras que conforman esta esquina y de cuántos pasan por aquí.
Hay que reconocer que, no obstante, algo de positivo tiene esa decisión de ETA de practicar un alto el fuego. Aunque sea insuficiente, se debe celebrar el fin de los asesinatos por motivos que jamás deberían de haber recurrido a la violencia y la muerte para enarbolarlos. Es lo que esta esquina echa en falta en un comunicado burocrático, lleno de anagramas, sellos y rúbricas, pero insensible al inmenso dolor que el terror ha causado tan inútilmente durante demasiados años. Me quedo de piedra ante tanta frialdad.
El comunicado del alto el fuego de ETA, no por deseado, no evita la desazón de los que confiábamos que, tras la inutilidad asesina de su empeño, declarara el abandono definitivo de las armas y su desaparición como organización terrorista.
Es muy duro, incluso para un ser de piedra como yo, que después de cerca de mil muertos y una sanguinaria estela de extorsiones y atentados no hayan estremecido a una organización separatista para repudiar con mayor sinceridad la violencia y el terror, sino que la “concesión” de una tregua sea, en realidad, consecuencia de la asfixia económica que la Ley de Partidos ha sometido al entorno político abertzale y el eficaz cerco policial y judicial, en colaboración con Francia, que ha desmantelado repetidamente la cúpula dirigente de la banda y sus comandos, mermando su terrorífica capacidad operativa para matar.
La trágica historia de ETA ya nos ha acostumbrado, con treguas y negociaciones que nunca abrazaron la paz, a desconfiar de sus anuncios y de su palabra. ETA no sabe hablar, sólo apretar el gatillo o pulsar el detonador a distancia del coche bomba. Incapaces para percibir más realidad que la de su propia supervivencia orgánica, la banda se atribuye encima la potestad de tutelar una convivencia que los vascos hace años disfrutan bajo un Estado de las Autonomías que posibilita el respeto y la voluntad identitaria expresamente reconocida en el Estatuto de Guernica, incluida la opción política por la independencia a través de cauces democráticos y con arreglo a lo dispuesto en la Constitución.
Por eso, hasta un muro como yo no se atreve a tomar en serio ese último comunicado en el que parecen reservarse el derecho a modificar la situación de alto el fuego si los resultados no le satisfacen o consiguen sus propósitos. Esa es la impresión que genera la desilusión de hasta las piedras que conforman esta esquina y de cuántos pasan por aquí.
Hay que reconocer que, no obstante, algo de positivo tiene esa decisión de ETA de practicar un alto el fuego. Aunque sea insuficiente, se debe celebrar el fin de los asesinatos por motivos que jamás deberían de haber recurrido a la violencia y la muerte para enarbolarlos. Es lo que esta esquina echa en falta en un comunicado burocrático, lleno de anagramas, sellos y rúbricas, pero insensible al inmenso dolor que el terror ha causado tan inútilmente durante demasiados años. Me quedo de piedra ante tanta frialdad.
miércoles, 5 de enero de 2011
Una de hollín
Empezó el año con polémica pacífica en la calle. Desde esta esquina escucho los comentarios de unos y otros que me recuerdan cuando los lunes, el día siguiente del partido, partidarios de los dos equipos locales de fútbol pasaban la mañana analizando los pormenores de las jugadas, las actuaciones del árbitro y las situaciones de unos clubes cuya afición mantenía una rivalidad extrema, pero pacífica. Nadie se pegaba por estas cosas.
Con la Ley del tabaco ha pasado lo mismo. A partir del día 2 de enero se ha prohibido fumar en los espacios públicos cerrados, sin ninguna excepción. Tras varios años con una normativa anterior que contemplaba espacios separados para fumadores, que apenas se habilitaron, y una actitud de abierta desobediencia a aquella ley, la de ahora ha sido taxativa a la hora de prohibir fumar. Los no fumadores están contentos de poder respirar aire no viciado en bares y restaurantes. Y los "nicotínicos" creen que se lesiona su derecho a envenenarse con lo que les apetezca y que la poca tolerancia hacia ellos ocasionará una "caza de brujas".
Todo el que dobla esta esquina va comentando el asunto, por lo que escucho opiniones razonadas y viscerales, de todo tipo. Lo que más “mosquea” al personal es la posibilidad de denunciar al infractor de la Ley y al local que no la aplica. Es la “caza de brujas” a la que muchos se refieren. Y la verdad es que ya se han presentado muchas. Sevilla, quinta provincia española en denuncias por la Ley del tabaco, es la consecuencia de la cerrazón de unos y otros. Y de la falta de educación de muchos.
El respeto del espacio propio pasa por no invadir el ajeno. Si unos y otros se respetaran y actuasen con la educación necesaria, no se habría llegado a estos extremos. Pero aquí somos así: necesitamos que se nos obligue a acatar lo que el sentido común aconseja. Lo mismo sucedió con el uso del casco por parte de los usuarios de ciclomotores: hasta que las multas no proliferaron no comprendimos los beneficios de ponérnoslo. A ver si ahora no se ennegrece esta esquina con el hollín de tanto humo.
Con la Ley del tabaco ha pasado lo mismo. A partir del día 2 de enero se ha prohibido fumar en los espacios públicos cerrados, sin ninguna excepción. Tras varios años con una normativa anterior que contemplaba espacios separados para fumadores, que apenas se habilitaron, y una actitud de abierta desobediencia a aquella ley, la de ahora ha sido taxativa a la hora de prohibir fumar. Los no fumadores están contentos de poder respirar aire no viciado en bares y restaurantes. Y los "nicotínicos" creen que se lesiona su derecho a envenenarse con lo que les apetezca y que la poca tolerancia hacia ellos ocasionará una "caza de brujas".
Todo el que dobla esta esquina va comentando el asunto, por lo que escucho opiniones razonadas y viscerales, de todo tipo. Lo que más “mosquea” al personal es la posibilidad de denunciar al infractor de la Ley y al local que no la aplica. Es la “caza de brujas” a la que muchos se refieren. Y la verdad es que ya se han presentado muchas. Sevilla, quinta provincia española en denuncias por la Ley del tabaco, es la consecuencia de la cerrazón de unos y otros. Y de la falta de educación de muchos.
El respeto del espacio propio pasa por no invadir el ajeno. Si unos y otros se respetaran y actuasen con la educación necesaria, no se habría llegado a estos extremos. Pero aquí somos así: necesitamos que se nos obligue a acatar lo que el sentido común aconseja. Lo mismo sucedió con el uso del casco por parte de los usuarios de ciclomotores: hasta que las multas no proliferaron no comprendimos los beneficios de ponérnoslo. A ver si ahora no se ennegrece esta esquina con el hollín de tanto humo.
domingo, 2 de enero de 2011
Un Obispo bien macho
Resulta que las políticas de igualdad y de género forman parte de una estrategia de la Unesco, que el Gobierno socialista sigue a pie juntillas en España, para convertir en homosexuales a media Europa. Eso es lo que afirma con una rotundidad canóniga un reverendísimo padre de la Iglesia católica, apostólica y romana, el mismo que quiere cambiar de nombre a la Mezquita, que conoce el plan divino para la creación de las especies y no duda en denunciar las desviaciones que los hombres cometen al tratar de modificar ese diseño tan preclaro para el prelado. El Obispo de Córdoba considera que tratar a la mujer como a un ciudadano cualquiera, sin más privilegios pero sin ninguna discriminación que un hombre, es un complot urdido por la Unesco, donde habita seguramente el diablo desde que Obama, otra desviación del orden natural del poder, ocupa la Casa Blanca en una contradicción cromática tan impropia como un varón con faldas.
El texto de la homilía sería motivo de risa si no fuera porque la Eminencia que la pronuncia se considera en posesión de la Verdad absoluta, en conexión directa con una deidad sobrenatural, y es representante legal de una organización terrenal que, no sólo tiene la exclusividad de interpretar los mensajes divinos, sino que pretende imponer su criterio incluso a los que no comulgan con sus órdenes. Según el Obispo cordobés, que se adhiere a la teoría conspirativa del cardenal Antonelli, prelado para la “familia” del Papa, la ONU quiere convertir en homosexual a la mitad de la población mundial en tan sólo 20 años. Y lo hace a través de la ideología de género, que ya se imparte a los niños de nuestras escuelas, donde están expuestos a que sus inocencias sean mancilladas por tales peligros. De la pederastia, en la que están envueltas tantas Eminencias, aún no ha escrito ningún sermón este vigilante de la ortodoxia sexual divinamente ejercida. De la discriminación de la mujer dentro de la Iglesia, relegada por una curia varonil a imagen y semejanza de su visión del mundo, tampoco. De la propagación de enfermedades por impedir el uso de pecaminosos preservativos en las relaciones sexuales, viciadas por sus afanes placenteros y no reproductivos, ni “mú”. De los escándalos de unas finanzas vaticanas opacas, bancos ambrosianos y suicidios incluidos, ni media palabra. De la connivencia eclesial con regímenes, dictadores y terroristas que sólo respetan a quienes visten sotanas, ni siquiera una plegaria.
Para el Obispo y su empresa, el problema son las sociedades que asumen la dirección de su propio destino, que organizan su convivencia en virtud de acuerdos democráticos y en soberanía con las decisiones mayoritariamente expresadas, que buscan la igualdad entre sus miembros y el beneficio de todos, que apuestan por la libertad y la justicia, y donde el conocimiento es fruto de la razón y la ciencia, no de textos de dudosa procedencia e interesada interpretación, pero que respeta las creencias en el ámbito privado de las personas. Una sociedad así tiende peligrosamente hacia la homosexualidad para el macho obispo cordobés. Y ello es deplorable: que eso lo piense y lo escriba un alto cargo eclesiástico.
El texto de la homilía sería motivo de risa si no fuera porque la Eminencia que la pronuncia se considera en posesión de la Verdad absoluta, en conexión directa con una deidad sobrenatural, y es representante legal de una organización terrenal que, no sólo tiene la exclusividad de interpretar los mensajes divinos, sino que pretende imponer su criterio incluso a los que no comulgan con sus órdenes. Según el Obispo cordobés, que se adhiere a la teoría conspirativa del cardenal Antonelli, prelado para la “familia” del Papa, la ONU quiere convertir en homosexual a la mitad de la población mundial en tan sólo 20 años. Y lo hace a través de la ideología de género, que ya se imparte a los niños de nuestras escuelas, donde están expuestos a que sus inocencias sean mancilladas por tales peligros. De la pederastia, en la que están envueltas tantas Eminencias, aún no ha escrito ningún sermón este vigilante de la ortodoxia sexual divinamente ejercida. De la discriminación de la mujer dentro de la Iglesia, relegada por una curia varonil a imagen y semejanza de su visión del mundo, tampoco. De la propagación de enfermedades por impedir el uso de pecaminosos preservativos en las relaciones sexuales, viciadas por sus afanes placenteros y no reproductivos, ni “mú”. De los escándalos de unas finanzas vaticanas opacas, bancos ambrosianos y suicidios incluidos, ni media palabra. De la connivencia eclesial con regímenes, dictadores y terroristas que sólo respetan a quienes visten sotanas, ni siquiera una plegaria.
Para el Obispo y su empresa, el problema son las sociedades que asumen la dirección de su propio destino, que organizan su convivencia en virtud de acuerdos democráticos y en soberanía con las decisiones mayoritariamente expresadas, que buscan la igualdad entre sus miembros y el beneficio de todos, que apuestan por la libertad y la justicia, y donde el conocimiento es fruto de la razón y la ciencia, no de textos de dudosa procedencia e interesada interpretación, pero que respeta las creencias en el ámbito privado de las personas. Una sociedad así tiende peligrosamente hacia la homosexualidad para el macho obispo cordobés. Y ello es deplorable: que eso lo piense y lo escriba un alto cargo eclesiástico.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


